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ABOUT: “SANGRE EN EL DIVÁN. El extraordinario caso del Dr. Chirinos”

Viernes, abril 1, 2011 10 comentarios

Ibéyise Pacheco 2010Anoche, cerca de las once, terminé de leer “Sangre en el diván: el extraordinario caso del Dr. Chirinos” (2010), el libro nuevo de la periodista venezolana Ibéyise Pacheco. Estuve pensando todo el día en escribir una reseña muy personal sobre mis impresiones acerca del libro, que además de ser un emocionante thriller, termina generando en el lector cierto morbo –para algunos reprobable- por tratar de entender el crimen de la joven estudiante de periodismo Roxana Vargas, en manos del afamado psiquiatra Edmundo Chirinos.

El libro es antes que nada una investigación de carácter periodístico, súper minuciosa, con gran atención a los detalles y riqueza en el lenguaje usado, fluidez en el ritmo de la narración (la corrección de textos fue hecha por Rafael Osío Cabrices), en la explicación de los contextos referentes al mundo de la psicología, psiquiatría, la criminología y el derecho. Tiene como fondo todos los elementos de una novela policial con grandes probabilidades de convertirse éxito comercial: un crimen, sexo, dinero, fama, política, y un polémico juicio penal.

Ibéyise Pacheco descompone y despliega, como en un gran manto, toda la cadena de sucesos previos y posteriores al asesinato de Roxana Vargas, llevada por su madre para tratarse un cuadro depresivo hasta el consultorio del Dr. Chirinos, quien después de violarla se vincula a ella en una relación de carácter sexual y apego emocional, llegando a hacerla objeto y testigo de sus depravaciones y desviaciones criminales.

Mucho se ha escrito ya sobre el caso. Sin embargo, el libro constituye –en mi opinión y a excepción del sumario del juicio- el testimonio más completo sobre un crimen que sacudió a la opinión pública en Venezuela y levantó serias preguntas sobre nuestro comportamiento y evolución como sociedad que transita por un período de alteración en lo que socialmente se conoce como la escala de valores, hasta el punto de llegar a preguntarnos: ¿Somos realmente así? ¿Cómo pudo alguien engañar a tanta gente por tanto tiempo? ¿Cómo no pudimos darnos cuenta?

Cuando el CICPC allanó el penthouse en el cual residía Edmundo Chirinos, al poco tiempo después del hallazgo del cuerpo de Roxana Vargas en Parque Caiza, se encontró con una caja contentiva de 1200 fotografías de mujeres desnudas. Casi la totalidad de ellas de pacientes dormidas o sedadas. Algunas de las fotos tenían más de 30 años de antigüedad. Para el CICPC y los medios, ésta era como una especie caja de Pandora: la que desataría un caso penal en contra el psiquiatra y desvelaría una práctica criminal de vieja data con hasta ahora innumerables víctimas. Todo, asombrosamente mantenido en el anonimato, bajo el cobijo de la impunidad.

Edmundo Chirinos fue para muchos “el padre de la psiquiatría en el país”. Estudió dos carreras de forma simultánea -medicina y psicología- fue docente de diversas cátedras en la UCV, fue decano de la Escuela de Psicología y presidió la Sociedad Venezolana de Psiquiatría, cursó estudios en Londres y en Marsella, fundó una exitosa clínica en Caracas. Adicionalmente, fue rector de la UCV y candidato a la presidencia del país. Muchos de sus pacientes fueron personajes ampliamente ligados a la academia y la política del país. Hugo Chávez y su ex esposa, Marisabel Rodríguez, contaban entre quienes fueron sometidos a sus diagnósticos.

Edmundo ChirinosEn la mente de muchos, resultaba cuando menos improbable que este personaje exitoso, culto, realizado, con riqueza, sometiera a sus pacientes por más de treinta años a terapias de sueño en las que las sedaba, desnudaba y abusaba sexualmente de ellas. Todo esto, gozando de total impunidad y valiéndose de sus dotes de seductor excepcional y manipulador experimentado para establecer vínculos de poder atemorizantes para sus víctimas, al punto de llegar a hacerlas dudar de haber sido abusadas, de desistir en sus elementales impulsos por denunciarlo simplemente por considerarle una persona de poder, bien relacionado, con mucho dinero e influencias.

Y en eso llegó Roxana Vargas, a ponerle el cascabel al gato. Una joven proveniente del interior del país (Valle de la Pascua), de origen humilde, que arriba a la vasta ciudad llena de caos que es Caracas y quien enfrentaba todas las contradicciones, cuestionamientos y búsqueda propias de una adolescente. Un estado que se vio acrecentado, eso sí, por un trastorno depresivo en el que no encontraba sosiego ni salidas encaminadas a su realización personal y con un declive en su autoestima, derivado de concepciones distorsionadas de su autoimagen (se reprochaba ser obesa). En fin, una joven que veía el vaso constantemente medio vacío.

No voy a contarles todo el libro. Sería buenísimo si pudieran comprarlo y leerlo de un solo tiro como estoy seguro que estarán empujados a hacerlo.

Algunos de los capítulos que más me gustaron e impresionaron fueron aquellos en los que se habla del crimen, cómo la relación entre ambos se desarrolla, cómo  Chirinos la utilizó como objeto sexual, cómo la hizo testigo de sus desviaciones y abusos a pacientes, cómo Roxana termina documentando todo en un diario y en su blog personal en la Internet, y cómo su conducta –valorada por algunos como altruista- la llevó a amenazar e intentar descubrir a Chirinos ante la opinión pública y así evitar que éste continuara victimizando y destruyendo la vida de más personas.

Luego está la parte en la que se hace una radiografía de la personalidad de Chirinos, a través de una entrevista estupendamente conducida por la periodista, en la que el doctor delira e intenta reconstruir la historia desde su perversa psiquis, haciendo un relato de los hechos históricos y colocándose como protagonista de todos los eventos transcendentales en los últimos 60 años del país. Aquí, Edmundo Chirinos incurre de forma flagrante en el uso de una estrategia común en estos tiempos: la resignificación de los acontecimientos para ajustarlos a su antojo y así satisfacer su ego enfermizo, su narcisismo y megalomanía.

Como denominador común de todos los procesos judiciales en nuestro país, el juicio por el homicidio de Roxana Vargas en contra del psiquiatra Edmundo Chirinos estuvo signado por el retardo procesal.  Sólo la audiencia preliminar fue suspendida 17 veces. No obstante, el Ministerio Público puso toda su maquinaria y recursos para lograr construir el caso. Se presentaron más de 100 elementos probatorios. Se realizaron pruebas de ADN, reconstrucción de hechos, una exhumación al cuerpo, pruebas de luminol, experticias a los huesos del cráneo de la víctima, y hasta una “autopsia psiquiátrica”. Al final, todo apuntaba a la culpabilidad del imputado. En palabras del fiscal Zair Mundaray:

Las pruebas hay que verlas en contexto… ¿qué es lo que teníamos aquí? Un cúmulo inmenso de pruebas científicas. Ninguna por sí sola era capaz de mantener un juicio de reproche; era como armar un rompecabezas…” (.p202)

Roxana VargasConfieso que me quedé pensando al leer el libro en si Roxana Vargas estaba realmente destinada a morir, tal y como afirma su madre, para acabar con Edmundo Chirinos, su magnetismo, y todo lo que éste representaba, todo el mito creado por nuestra sociedad alrededor de un personaje oscuro, solitario, lleno de perversión, de corrupción; un verdugo de inocentes.

Sin duda alguna, es un libro emocionante, de esos que tomas y no sueltas hasta que lo terminas. Recomiendo su lectura a cualquiera, pero lo considero referencia obligada a periodistas, estudiantes de comunicación, psicología, sociología.

JY.

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